lunes 11 de mayo de 2009

EL BAILE DE LAS LETRAS





EL BAILE DE LAS LETRAS


Hace muchos, muchos años, cuando todavía no existían la mayoría de las palabras que hoy tenemos, los hombres decidieron celebrar el “Gran Baile de las Letras”. A él serían invitadas todas ellas, con la finalidad de que de allí surgieran algunos romances que pudieran dar origen a nuevas y bonitas palabras. Y es que cuando disponemos de poco vocabulario nos cuesta mucho decir lo que nos pasa, lo que queremos o lo que sentimos.

Con ocasión de la llegada de la primavera, época mágica para los flechazos, se organizó la gran gala.

A ella acudió la “señora A”, corpulenta, voluptuosa y elegantemente vestida. Desde luego no pasaba desapercibida. Al llegar los reporteros que cubrían la gala le preguntaron:

- ¿Cómo se encuentra usted “señora A”?

- Estoy agotada, cansada, lasa. Ya sabe usted que me requieren para muchas apariciones. En cada texto que se escribe aparezco en muchísimas palabras.

Ya sé que algunas letras envidian mi protagonismo, pero qué le voy a hacer; ya se sabe que yo soy una vocal y además muy abierta, por lo que me cuesta muy poco hacer relaciones con el resto de las letras.

Si fuera tan cerrada como mi amiga la “señora I”, seguro que me utilizarían menos. Eso por no contar que casi siempre que aparece a mi lado se pone una bonita tilde para hacerse notar. A mi no me importa, porque entiendo que de otro modo pasaría totalmente desapercibida.

Y qué decir del blando y soso “señor E”, que no es ni abierto ni cerrado. Suerte que hace buen diptongo con su amigo el “señor U” y se corren buenas juergas juntos, porque de otro modo ni se verían. Aunque de todas formas se relacionan con muy poca gente, casi siempre acaban la fiesta junto a la “señorita Q”.

A continuación llegaron al baile unas cuantas consonantes muy sonoras, como “el señor F”, quien declaró que quería encontrar una pareja que no fuera ni fea ni fija.

Una pareja fija le quitaba la oportunidad de establecer relaciones con otras letras y crear la que para él era la más bonita de las palabras: “Felicidad”. Ese era realmente su sueño. Pero claro, es tan difícil de conseguir que a veces se desanimaba. Y es que esta palabra es tan efímera y escurridiza, que en cuanto intentas atraparla “¡plas!”, se escapa de nuevo.

El “señor F” iba acompañado de su amiga la “señorita S”, siempre con voz seductora y sonora, con esos susurros que avivan los sentidos. Yo diría que es la más ligona de todo el abecedario. Hace buena pareja con todas las palabras que existen. Es muy tardona pero a nadie parece importarle, porque cuando llega la última se coloca al final del grupo y amplía su significado. Yo oí una vez, que la habían elegido “mis simpatía” por sus relaciones amables y plurales con el resto de las letras.

Seguidamente hizo su aparición el “señor O” impecablemente vestido de color oscuro, serio, formal, grande y redondo. Quizás un poco gordo, pero de aspecto limpio. A él le encantaba formar parte de palabras capicúa como “ojo”, porque salen redondas.

Pero hasta el momento no había encontrado una letra que le llenara, su interior seguía vacío.

Lo que él no sabía es que esa noche su vida daría un giro inesperado, porque nada más entrar al baile se quedó embriagado por una música suave. Y casi cae rodando por la escalera cuando sus ojos tuvieron ante sí a la imponente “señora A”.

Quién sabe si fue la música, las luces, o el perfume de aquella noche, pero quedó impresionado. Amor a primera vista, lo llaman algunos.

No pasó mucho tiempo cuando otra gran ceremonia tenía lugar. El “señor O” y la “señora A” tienen el gusto de anunciar su próximo enlace, que se celebrará durante el mes de mAyO.

Y es que ambos querían hacer un homenaje a la primavera, época en la que se conocieron y se enamoraron. Los dos disfrutaban de la nueva luz, de las flores y de las ganas de vivir que traen consigo esta estación.

Todo fue precioso; al poco tiempo leímos en la prensa el nacimiento de sus mellizas. Habían tenido dos niñas, a la primera la llamaron “M” y a la segunda “R”. Juntos son la familia más feliz del país de las letras. Todas ellas juntas forman la palabra más bonita de todas cuantas existen en el mundo. Ya sabes cuál es.

En fin, si de este bonito baile nació una palabra capaz de mover el mundo, ¿por qué no convocar otro para ver si surge algún romance del cual nazca una palabra nueva capaz de acabar con el hambre, la injusticia y la guerra?

miércoles 6 de mayo de 2009

CUENTACUENTOS EN EL CEIP Nª SRª DEL CARMEN. MURCIA


CUENTACUENTOS EN EL CEIP Nª SRª DEL CARMEN DE MURCIA








En el marco incomparable de un rancio edificio, que fué la primera sede de la Universidad de Murcia y, ahora es el CEIP Nª SRª del Carmen; con motivo de su Semana Cultural, el pasado jueves 30 de abril se realizó un cuentacuentos para niños de 4º, 5º y 6º de primaria.



Se contaron "Una visita de Cronos", "El pájaro que quería ser perro", "Una vez fuí gusanito", "Mami ¿que hay en la luna?".


El acto se desarrolló en un ambiente entrañable con gran interés por parte de los alumnos que al final realizaron unas preguntas a Mati Morata.



Como agradecimiento los alumnos le hicieron entrega de unos recuerdos de su paso por este entrañable colegio del corazón de Murcia.















martes 28 de abril de 2009

EL MISTERIOSO LENGUAJE DE LAS ESCULTURAS DE CEUTÍ

El pasado día del libro se presentó en el Centro Cultural de la ciudad de Ceutí (Murcia) el cuento de Mati Morata "El misterioso lenguaje de las esculturas de Ceutí", acto entrañable en el que Mati fué arropada por sus amigos, que llegaron hasta de Teruel y, la asistencia de un númeroso público que caldeo el acto.
En la presentación se representó parte del cuento.


video

domingo 26 de abril de 2009

"LECTURA Y FAMILIA"







MESA REDONDA: IMPORTANCIA DE LA LECTURA.
IX ENCUENTRO DEL CONSEJO ESCOLAR DE LA REGIÓN DE MURCIA (CERM)
"LECTURA Y FAMILIA"
LAS TORRES DE COTILLAS 25 ABRIL DE 2009.






Mati Morata ha participado en la mesa redonda en calidad de madre y autora de cuentos infantiles y juveniles.  Ha ilustrado su exposición con la lectura de un cuento creado para la ocasión, titulado "CUENTO CORTO PARA PADRES HIJOS Y PAJARITOS" en el que el vuelo representa la fuerza, el poder y la mafia de la lectura. El cuento dice así:



"CUENTO CORTO PARA PADRES HIJOS Y PAJARITOS"

Había una vez un frondoso pino, muy verde y muy alto, que servía de hogar para tres pájaros que, desde pequeños, habían compartido muchos momentos y muchos juegos. Pero la vida pasaba y ellos cambiaban al ritmo de sus naturalezas; así que, al final, cada cual desarrolló su modo propio de vida de acuerdo con su condición.

 

Así el  gorrión, individuo de costumbres serenas y sedentarias, no tardó en echarse una compañera y crear su propia familia. Juntos, su primera primavera floreció en ambos con su primer retoño.

 

El gorrión papá era muy responsable y tenía muy claras las directrices para educar a su hijo. Siguiendo la tradición de su propia familia,  entendía que había que formar estrictamente a su pajarito:

“disciplina y trabajo”, ésa era la clave de una vida feliz o -tal y como lo entendía él- una vida cómoda, sin necesidades ni sorpresas.

 

Desde muy pequeño él mismo se encargó de la instrucción de su primogénito con una rigidez implacable y una disciplina férrea. Lo más importante en su formación eran las clases de vuelo. Todos los días dedicaban la primera hora de la mañana al estudio de las “técnicas de vuelo gorrioneriles”, luego se ocupaban de las lecciones de “meteorología pajaril” para saber leer en el cielo las señales que predicen las tormentas, los vientos peligrosos, la nieve, etc.

 

El padre era un instructor eficaz, pero severo y frío. No se permitía ni un roce, ni una caricia porque temía que eso podía debilitar el carácter de su gorrioncito; y un pájaro tan pequeño ha de desarrollar necesariamente un carácter de gigante en la vida. No había lugar ni para el descanso, ni para los remilgos femeninos. Instrucción y práctica.

 

Pero nadie había explicado al pequeño gorrión la necesidad de aprender a volar ni sus ventajas. Había de ser así, y punto. Así que, a veces, el pobre gorrioncito no entendía por qué tenía que trabajar y esforzarse tanto en algo que él, de momento, no necesitaba. Si tenía todo cuanto podía desear, comida, buenas vistas, amigos ¿por qué y para qué tenía que volar?

 

La mayoría de las veces al pajarillo le hubiese apetecido más quedarse tranquilito en su nido que hacer esos esfuerzos enormes para emprender el vuelo. Por no hablar del miedo que tenía a caer precipitadamente al suelo. A veces le hubiera gustado sentir un aletazo de ánimo por parte de su padre para vencer sus miedos, o un abrazo de consuelo cuando no le salían bien los ejercicios, incluso algún beso de felicitación.

Pero el tiempo pasó y la naturaleza obró con sabiduría, y el padre gorrión vio volar correctamente a su pajarillo. En efecto, el gorrioncito volaba, pero sólo por estricta necesidad.  El gorrioncito voló, pero nunca, nunca disfrutó del vuelo.

 

La golondrina tenía una visión muy distinta a la de los gorriones, después de todo son pájaros migratorios y eso les hace sentirse poco ligados a sus raíces. La golondrina emprendía su vuelo cada año con el anuncio del invierno, rumbo al calor de otros mundos.

 

Durante sus largas migraciones vivía siempre emocionantes aventuras, como cuando tenía que buscar refugio ante una inesperada tormenta, o esas ocasiones en las que había que escapar de sus depredadores naturales: las aves de rapiña y, sobre todo, los terribles cazadores.

 

Pero, llegado el momento, también nuestro pájaro aventurero construyó su nido en el arbolito y tuvo una cría. Seguro de que esa circunstancia no le haría dejar de ser él mismo, convencido de que su vástago también sería un perfecto piloto de vuelo, encontró pronto la solución.

- Contrataré un águila. ¿Quién mejor para instruirlo perfectamente en las técnicas de vuelo? Y yo seguiré practicando mis vuelos; él me verá y así se contagiará rápidamente de mi amor por el vuelo.

 

El papá golondrina pagó con ricas y costosas presas las clases de vuelo que el cóndor dedicó a su hijo. Pero no le dedicó ni un solo rato, jamás hicieron juntos un vuelo, jamás se rozaron las alas. El jilguerito aprendió a volar, pero de una manera un poco peculiar, porque utilizaba las técnicas de un águila aunque el no tenía las características de un águila. Tuvo dificultades, no en el vuelo, no. Pero sí en su identidad, porque volaba bastante bien pero no como una golondrina.

 

La golondrinita volaba por complacer el orgullo y la autoestima de su padre, pero tampoco él disfrutó nunca de su vuelo, porque su padre estaba equivocado; la pasión no se contagia en la distancia, sólo el roce y el cariño la contagian.

 

El tercer pajarito era una gaviota, que disfrutaba siempre de su sencilla vida de pescador, pero también tenía grandes sueños: desde pequeño contaba, en sus ratos de charla con los otros pajaritos, que un día lograría llegar hasta el océano, y quién sabe si después recorrería los siete mares.

 

Disfrutaba apasionadamente del vuelo, siempre se proponía retos nuevos. Un día, intentaba aumentar el tiempo de vuelo; otro, se planteaba subir más alto; al tercero, aspiraba a ser más veloz, pero aceptaba plácidamente sus limitaciones.

 

También la gaviota creció y también la gaviota tuvo una cría; desde el principio, la gaviota pasaba mucho tiempo con la gaviotita, pero no descuidaba ni sus quehaceres ni su pasión. Con muchos mimos y mucha ternura, el padre pasaba largos ratos acariciando a su hijo y dándole masajes en las alas para demostrarle su cariño y prepararle para el vuelo. Desde el principio, el padre gaviota le llevó a volar sobre su grupa vuelos pequeños, muy pequeñitos pero compartidos. Por las noches, antes de dormir en el nido, los dos muy abrazados, le contaba historias del mar y le decía que un día muy cercano, cuando él pudiera volar, irían juntos a verlo. Le hablaba de la infinitud del océano, de los mundos, de las estrellas, del roce del aire en la cara mientras planeas, el calor de los rayos del sol en las alas o del embrujo de la luna llena que en las noches de su plenitud te llama, seductora, con voz dulce y luz tenue. Así la gaviotita era feliz imaginando ese momento en el que sus patitas pudieran alzarse del suelo y surcar el cielo, junto a su querido papá.

 

Su sueño estaba cada vez más cerca, y, mientras, ambos seguían haciendo pequeños vuelos juntos. Un día el hijo quiso probar solo, y el padre, feliz y orgulloso, voló con él. Ese día los dos inventaron una nueva ruta, fueron a un sitio nuevo donde nunca antes habían estado. Descubrieron juntos nuevas luces, nuevas plantas, nuevos ríos, nuevas vidas.

 

La gaviota había conseguido, con su amor y dedicación, que su hijo quisiera volar, primero con él y, después, en solitario. Consiguió que la luna fuese su amor; su sueño, el mar y el vuelo, su vida. 


Mati Morata







CUENTACUENTOS EN EL COLEGIO SALZILLO DE MOLINA DE SEGURA


CUENTACUENTOS EN EL
COLEGIO SALZILLO
(MOLINA DE SEGURA)


El pasado viernes 24 de abril, con motiv
o del día del libro, el colegio Salzillo realizó un cuentacuentos para alumnos de tercero de primaria. Invitaron a Mati Morata a propuesta de Carmen, una amiga de Mati de 8 años.

Carmen hizo una, muy cariñosa, presentación de su amiga Mati que entre otras cosas decía:

Mi amiga Mati, nació en plena Navidad un 26 de diciembre de 1963 en un pueblo pequeño de Cartagena, que se llama la Palma muy cerca del mar menor. De pequeña le encantaba comer paella, jugar a las muñecas y disfrazarse de princesa.

A los 17 años se vino a Murcia para estudiar Filosofía en la Universidad de Murcia.

A los 25 años ya era profesora de Filosofía, y desde 1992 trabaja en el instituto Felipe de Borbón de CEUTI, dando clases a niños un poquito mayores que nosotros.

Es mamá de dos niños, uno de 14, Antonio y otro de 6 años, Alberto.

Cuando Antonio tenía 5 años ya sabía leer un día dijo a su madre: -Mami cuéntame un cuento. Esa noche nació su primer cuento, se llamaba “El sabio de los siete pelos”.

Los cuentos que hoy nos va a contar son de un libro llamado “Cuentos con Corazón para aprendices de filósofo”. Este libro se lee en muchos colegios e institutos de la Región.

Aunque también ha escrito otros libros, os lo cuento:

Tiene uno de adivinanzas que se llama “Adivino, Adivina"

Y dos cuentos ilustrados muy bonitos.

El primero se llama “Las vidas del Agua”, y lo hizo para enseñar a los niños sobre el uso responsable del agua.

Y el último que ha publicado se llama “El misterioso lenguaje de las esculturas de Ceutí” para enseñarles a los niños que las esculturas pueden ser muy divertidas, porque nos cuentan historias..

Le encanta escribir para los niños, pero lo que más le gusta en el mundo es contar cuentos.



El acto se desarrolló en un ambiente de entusiasmo y participación de los niños, se contaron entre otros los siguientes cuentos: El lunar que no tenía dueño, Mami ¿que hay en la luna?, El Sol solitario...

Los niños quedaron encantados y prometieron a Mati que le mandarían cartas para mantener su amistad.


Mati, Alberto, Carmen y su profe Chon.





domingo 19 de abril de 2009

"EL MISTERIOSO LENGUAJE DE LAS ESCULTURAS DE CEUTÍ"



El próximo día 23 de abril, día del libro, se presenta en el Centro Cultural de Ceutí el cuento de Mati Morata titulado
"EL MISTERIOSO LENGUAJE DE LAS ESCULTURAS DE CEUTÍ"
Este cuento pretende desarrollar la sensibilidad artística en los niños. Es la historia de un niño, Alberto, que quiere ser artista y vive una emocionante aventura en la que las esculturas del Museo al Aire Libre de la ciudad de Ceutí le enseñan su lenguaje y le contarán sus propias historias.

lunes 3 de noviembre de 2008

UNA VEZ FUI GUSANITO

CUENTO SOBRE LA AUTOESTIMA:

UNA VEZ FUI GUSANITO





Había una vez un gusanito blanco, de piel suave y aterciopelada, pequeño y regordete, de ojos negros y boca grande. Ciertamente su aspecto era difícil, no es que fuera feo, pero guapo, lo que se dice guapo, no era.
Por fin había llegado la primavera, esa época en la que la vida explota en un sin fin de formas y colores. Los campos estaban repletos de florecillas que hacían que una verbena de olores embriagara los sentidos y el corazón. El sol desplegaba sus mejores rayos de luz para embellecer y templar los días. Por fin la tristeza del invierno y el frío habían quedado atrás, y todos los animalitos del campo saldrían de sus guaridas para disfrutar de la nueva estación.
También nuestro gusanito Julián, con su ánimo renovado y rebosante, abandonaba su agujero en el viejo pino para iniciar el viaje que le permitiría acudir a la gran fiesta de la primavera: “La Fiesta de los Colores”.
En ella participaban los animalitos del campo, llevando cada uno una flor que colocaban en el suelo para componer entre todos un bello tapiz floral.
Después, juntos interpretaban el himno de la primavera, que era un sencillo canto de amor a la naturaleza. Y por fin, llegaba el gran momento: “La ceremonia de la renovación de los deseos”, en la que cada animalito contaba sus ilusiones y sus sueños para ese año.
En su paseo, el gusanito caminaba lentamente, y así disfrutaba del olor, del color, del calor y de cada ser que hallaba a su paso.
El primero en saludarle fue un precioso canario de color amarillo que cantaba en un pino.
Buenos días gusanito, por fin es primavera. ¿Irás a la fiesta de los Colores?
- Buenos días pajarito. Quiero ir, pero no sé si llegaré a tiempo.
Y en ese momento el canario, aunque no dijo nada, se apenó de que el gusanito no pudiera volar.
La segunda en saludar a Julianito fue una liebre de campo, que iba corriendo de forma alocada y por poco lo pisa. Tras disculparse por el incidente, la liebre le dijo:
- ¿Vas a ir a la fiesta de los Colores, gusanito?
- Quiero ir, pero no sé si llegaré a tiempo.
Y en ese mismo momento, la liebre, en silencio, sintió pena por él. Era tan lento que posiblemente se perdería la gran fiesta.
A continuación, Julianito se encontró con un bello ejemplar de caballo que bebía agua en un pequeño lago. Bueno, a veces bebía y otras veces miraba impresionado y con placer su reflejo. Le encantaba mirarse y admirar su belleza. Al ver al gusanito, el caballito sintió pena. Pensaba en silencio: “Pobre gusanito, qué feo es”.
Julianito siguió lentamente caminando y disfrutando a tope de su paseo hasta llegar al bosque de los chopos, y allí, en lo más alto del más largo de ellos, se hallaba su vieja amiga, la perdiz Beatriz. Nunca había sabido por qué, pero siempre que la veía algo bueno le pasaba. Beatriz le daba buena suerte. A lo mejor era sugestión, pero desde que era pequeño había oído que cuando alguien comía perdiz vivía feliz para siempre, a él le bastaba verla para alegrarse.
Hola Beatriz, feliz día de Primavera.
Hola Jualianito, casi no puedo verte, estás tan, tan, tan abajo. Yo estoy disfrutando del impresionante paisaje que se ve desde aquí.
Y en ese momento justo, Bea sintió pena en su corazón porque su amiguito querido jamás podría disfrutar de aquel espectáculo, porque nunca podría subir hasta allí.
Disimulando su pena, cambió de tema y preguntó al gusanito.
¿Irás a la Fiesta de los Colores, Julianito? ¿Has elegido ya tu flor?
Me gustaría llevar una margarita amarilla, porque es sencilla y perfecta. Pero no sé si llegaré a tiempo.
Y se despidieron porque el gusanito tenía que seguir su camino si quería llegar a tiempo a la gran fiesta. Pero de algo nuevo estaba sucediendo en su interior. Sintió un deseo irrefrenable de subirse a la rama de un arbusto que encontró en el camino, y allí tejió sin descanso un mullido capullo de seda.
En el interior de su nueva envoltura sucedió el prodigio: Pasados dos días, el gusanito Julián se había transformado en una bellísima y frágil mariposa, con unas bonitas alas que le permitieron llegar a tiempo a la Fiesta de los Colores.
Sus amigos ya estaban allí cuando la mariposita llegó; les costaba creer que esa preciosísima mariposa era el mismo gusanito que habían encontrado en el camino. Y todos querían saludarle y hablarle para comprobar el prodigio.
El caballo sorprendido, pero contento por el cambio, le dijo:
-Ahora eres un bellísimo ejemplar, deberías venir conmigo algún día al lago para mirarte.
- Ahora podrás ir mucho más deprisa a todos los sitios - dijo la liebre.
- Ahora puedes volar como yo - dijo el canario.
- Ahora puedes venir conmigo a lo alto del chopo y ver mi bello paisaje - dijo Beatriz.
- Efectivamente, ahora puedo ir donde quiera con más rapidez- dijo Julianito- pero cuando era gusanito podía pasear y disfrutar lentamente de las vistas y paisajes. Podía hacer amigos, porque mi torpe paso me permitía tener largas y amables conversaciones con otros animalitos del campo.
No podía volar, pero estar en el suelo me hacía tener sentido de mi pequeñez y de mi fragilidad; desde abajo podía ver la grandeza y la perfección de todo cuanto existe en la naturaleza. Gracias caballito por tu invitación, pero yo nunca me vi y nunca me importó mi aspecto. Siempre he tenido muchos amigos, ¿crees que ahora también me querrán?
Y todos estaban en la Fiesta de los Colores disfrutando. Y todos oyeron a Julianito decir en “La ceremonia de la renovación de los deseos”:
- Deseo no ir deprisa aunque pueda, porque mis amigos requieren tiempo y dedicación. Deseo no dejar de pisar suelo aunque pueda volar, y a veces vuele. Porque deseo no perder la perspectiva de la realidad, por muy alto que pueda subir. Y deseo que mis amigos no se pierdan en los bellos colores de mis alas, porque dentro está el de siempre, Julián el gusanito.

LAS VIDAS DEL AGUA

La Concejalía de Educación del Ayuntamiento de Murcia edita el cuento
"Las Vidas del Agua"

Con la intención de concienciar a los niños y niñas de educación primarialos sobre la importancia del ahorro del agua, la concejalía de Educación y Personal, que dirige Pilar Megía, ha editado un libro destinado a los escolares de educación primaria del municipio.
El cuento que lleva como título “Las vidas del agua”, obras de Mati Morata e ilustrado por Jesús García Vidal. El cuento narra la historia de una nube que pasea por el cielo murciano y va repleta de gotas de agua, cada una de ellas con una ilusión.
Además de concienciar sobre el consumo responsable del agua en todos los ámbitos de acción de los escolares, el objetivo de la edición del cuento es iniciar en la lectura a los más pequeños de educación primaria del municipio de Murcia.
Los escenarios están ambientados en emblemáticos lugares de la Región de Murcia: Ayuntamiento de Murcia, La Catedral, el Pantano del Cenajo, los arrozales de Calasparra, las Fuentes del Marqués de Caravaca, y la fuente de la Plaza Circular de Murcia.
Los cuentos serán distribuidos por todos los centros educativos del municipio de Murcia y, entre los que se convocará un concurso que se centrará en la representación teatral del cuento. De los centros que participen, será elegido uno para que represente “Las vidas del agua” en uno de los teatros más significativos del municipio de Murcia.


sábado 10 de mayo de 2008

YO NO SOY UN HIJO ROTO

YO NO SOY UN HIJO ROTO.

Era una situación previsible, pero por muchos motivos Aitor nunca quiso asumirla, se ponía unas gafas de ignorancia y cerraba los ojos cuando veía a sus padres discutir, o cuando, a escondidas y sin querer, los sorprendía hablando sobre su separación.

Pero llegó el día en que no tuvo más remedio que oír de boca de su madre: “Aitor tu padre y yo nos vamos a separar”. Ese día las palabras se clavaron en su corazón como cuchillos. Y su dolor sangraba amargamente por sus ojos en forma de una riada de lágrimas que fueron acogidas dócilmente por su almohada.

Toda la noche llorando, ningún consuelo acudía en su búsqueda, tan solo su perrita “Tai”, acurrucada tiernamente a su lado, parecía compartir su tristeza. Pero tampoco esto lo consolaba porque incluso de ella tendría que separarse.

Ahora, tras la separación, Aitor abandonaría su casa de siempre para ir a vivir con su madre en la ciudad, muy cerca del nuevo instituto, y Tai se quedaría allí; Alberto, su mejor amigo, su hermano de aventuras y desventuras, también. Sus compañeros de “cole” y de “ciber”, sus recuerdos, sus juegos callejeros y toda su vida quedarían atrás.

Sus padres se separaban y al él lo alejaban de todos y de todo.

No era justo, el dolor se mezclaba con la rabia, y de la mezcla surgía el odio. En ese momento odiaba a sus padres. Un sin fin de preguntas acudían a su mente. ¿Acaso no son mayores? ¿Entonces por qué no saben solucionar sus problemas? ¿Y yo, acaso no importo? ¿Por qué deciden sin contar conmigo? ¿A lo mejor no me quieren? Sí, seguro que es eso. Se han cansado de mí.

En ese momento Aitor se sentía como aquel juguete roto que abandonamos en un rincón para que no nos estorbe nada. Sí, Aitor se sentía un niño roto del que ya se han cansado y al que abandonan sin ninguna consideración.

-Pero ¿por qué? No lo entiendo. ¿Por qué han dejado de quererse? Yo les sigo queriendo y no es tan difícil. ¿Qué dirá Alberto cuando sepa que me voy?

Y justo en el momento en que su dolor era más intenso y la habitación estaba tan oscura como su alma, en ese mismo momento, decidió que escribiría una carta para Alberto donde le explicaría su partida. Así que cogió su pluma de los grandes acontecimientos, esa con la que pensaba rellenar la matrícula del primer año de instituto junto con su amigo, y escribió:

“Querido Alberto, tengo que darte una noticia que no te va a gustar, a mí tampoco me gusta. Siéntate un rato y lee. Mis padres me han dicho hoy que se van a separar, y que mi madre y yo nos iremos a vivir a la ciudad.
Sí, ya sé que eso anula nuestros planes de ir juntos al instituto y de fundar nuestro club de ajedrez. Sé también que así será imposible convertirnos en los chicos más populares y más ligones de este lado del río Segura.

Desgraciadamente sé que si yo no soy tu compañero, te resultará más difícil acercarte a tu soñada Sofía, pero…

- Y justo en ese momento Aitor paró de escribir porque las letras aparecían borrosas ante sus ojos. Se secó las lágrimas y continuó.-

Pero quiero que sepas que no me voy para siempre, que yo volveré a casa cada fin de semana, entonces podrás contarme los avances de tu conquista y podremos salir como siempre con la pandilla. Como yo haré los deberes rápidamente, y espero que tú también, tendré todo el tiempo para estar contigo.

Y haremos cosas con mi padre, pescaremos, jugaremos al padel con el tuyo…

¡Ah!, y no pienses ni por un momento que me voy a olvidar de ti o que te voy a sustituir por otros amigos. ¡Eso ni soñarlo chaval! Solo cambio de domicilio, no de amigos. Es cierto que a lo mejor ahora conozca más gente y añada alguno a mi lista, pero no te preocupes, los que estáis ahora no dejaréis nunca de estarlo.

- En ese instante una brisa de optimismo le recorrió la cara y si no hubiera sido por su dolor, incluso una sonrisa hubiera podido dibujarse en sus labios. Pero aún sin sonreír, una lucecita de color verde se encendió tímidamente en su interior cuando se sorprendió escribiendo que tener dos casas a lo mejor resultaba una ventaja. Sobre todo si una de ellas estaba en la ciudad. A lo mejor eso era una buena excusa para ir a los conciertos de Stopa o para poder ir algún fin de semana al fútbol y ver a los equipos de primera división.-

No puedo seguir en este pueblo, he de irme. Pero siempre, siempre, serás mi mejor amigo y eso no va a cambiar nunca, pase lo que pase”.

Cuando hubo terminado, tuvo la impresión de que todo lo que había escrito le resultaba familiar y entonces la voz de su madre resonó fuerte en su cabeza diciendo: “Nosotros no queremos ni podemos seguir viviendo juntos y nos vamos a separar. Pero nadie se va a separar de ti. Te queremos y eso no va a cambiar nunca. Nunca dejarás de ser nuestro hijo. Aunque conozcamos a más personas y lleguemos a quererlas, ninguna de ellas te robará ni un ápice del amor que sentimos por ti”.

Sí, eran las mismas palabras de la noche anterior, pero ahora las comprendía tan bien como si fueran propias, porque aunque las de sus padres eran palabras distintas, describían exactamente los mismos sentimientos que él le había escrito a Alberto.

Así que cogió otro papel y esa preciosa pluma de los grandes acontecimientos que le había regalado su padre cuando cumplió los catorce y escribió:

“Queridos papá y mamá, ya sé que os vais a separar, pero me niego a escribiros por separado. Así que he decidido escribiros a los dos a la vez, para comunicaros varias cosas:
Primero: Que no me gusta nada vuestra separación.
Segundo: Que estoy dispuesto a esforzarme para aceptar vuestra separación
Tercero: Que he decidido no separarme, ni ahora ni nunca, de ninguno de vosotros.
Cuarto y muy importante: Que he decidido que no dejaré, ni ahora ni nunca, que ninguno de los dos os separéis de mí.
Sí, yo sé que no podéis vivir juntos, pero espero que nunca me hagáis elegir entre vosotros dos, porque yo os necesito a los dos.

Sí, necesito tu mal humor cuando pierde tu equipo, y esa manera tuya de hacerme las tortillas más buenas de las galaxias. Necesito que me alientes cuando tengo exámenes de mates. Necesito que me quieras y quererte porque eres mi mejor héroe, mi padre.

Pero igualmente necesito que me ayudes a organizar mi tiempo y mis tareas, que me arropes cuando tengo fiebre, que me expliques la filosofía, que me aconsejes con las chicas. Necesito tus manos que me acarician, tu cara que recibe dulce y suave mis besos, “Te necesito nena, porque siempre serás mi chica preferida, mami”.

No sé como explicaros que me da mucha rabia vuestra incapacidad para solucionar vuestros problemas, que odio que me tenga que ir a vivir a otro sitio, que no estoy seguro de que estéis haciendo lo mejor para todos.

Mamá, Papá, creedme cuando os digo que intento comprenderos, aunque me duele mucho vuestra separación, ¡tanto!

Me duele, me duele, me duele, me duele…

- Y en ese momento dejó la pluma encima de la mesa. Les había escrito y les había dicho cómo se sentía exactamente. Seguía sin querer la separación, pero ahora él les comprendía mejor y ya no le dolía tanto. Y desde luego ya no se sentía un niño roto. Así que cogió de nuevo la pluma y concluyó la frase que había dejado a medias-.

Me duele, me duele, me duele, me duele… Pero yo os quiero tanto que no voy a consentir nunca, que os convirtáis en unos “padres rotos”.

Y los padres leyeron la carta. Y los tres se abrazaron. Y se separaron y fue una situación bastante difícil. Y sufrieron. Pero todos pusieron de su parte. Y quizás sí que eran una familia distinta, pero aprendieron y se esforzaron para que nunca fueran una “familia rota”.

DÍA DEL LIBRO EN EL CEIP S. ANTONIO ABAD DE CARTAGENA.

DÍA DEL LIBRO EN EL CEIP S. ANTONIO ABAD de CARTAENA
Con motivo de la celebración del Día del Libro el CEIP San Antonio Abad, de Cartagena ha realizado algunas actividades conmemorativas.La mañana comenzó con un Cuentacuentos escenificado a cargo del duende “Flautina”, al que nuestros niños y niñas conocen porque vive siempre en nuestra biblioteca.
Para cada uno de los ciclos se eligió un cuento diferente, donde se intentaba hacer reflexionar a l@s alumn@s sobre los valores y actitudes que favorecen la convivencia en el entorno escolar y en el medio social donde están inmersos.
En el Primer Ciclo, se eligieron dos cuentos: “Alba quiere ser negra” de Seve Calleja donde se hace referencia al tema de la interculturalidad, y “Trasto”, en el que aparece reflejada la problemática de los niños considerados “hiperactivos”.
En el Segundo Ciclo, a través de “¿Los niños no juegan con muñecas?” de Mati Morata, se ha intenta hacer reflexionar sobre la igualdad de roles entre las personas. También se divirtieron con “El mar”, un texto creado por Flautina, sobre las relaciones entre padres separados y sus hijos.
En el Tercer Ciclo, se ha elegido “La boca de Juanjo”, de Mati Morata con la finalidad de fomentar la convivencia y desarrollo de la paz. En ¿Conoces Limarkanda?, de Flautina, los chicos se adentraron en una aventura sobre cómo los pueblos pueden vivir juntos y en paz.
Para los más pequeños, el final de la mañana resultó gratamente diferente a un día normal. Con “La piedra”, creado por Flautina y la “La ratita Rosy va de compras” de Caryl Koelling se han sorprendido al entrar en un mundo de imaginación y de fantasía a través de la diversión, favoreciendo hábitos de escucha.Posteriormente al Cuentacuentos, en todos los Ciclos se hicieron actividades complementarias en el aula, con la implicación de tutores y especialistas.
Lo mejor de la jornada fue, sin duda, el dejar constancia de que los libros son nuestros amigos y que la fantasía y la diversión que se nos trasmite a través de ellos está al alcance de todos.

información extraída de www.educarm.es